11 enero 2021
Preservar los suelos fértiles: un desafío para el bosque y para la humanidad

El Día Mundial de los Suelos, celebrado cada año el 5 de diciembre por las Naciones Unidas, destaca la gestión global y sostenible de este recurso. La protección y la regeneración de los suelos degradados es esencial para enfrentar los desafíos del cambio climático, combatir la deforestación y mejorar la vida de las personas en todo el planeta. Como recurso tanto para el medio ambiente como para los seres humanos, los suelos están, sin embargo, en peligro debido a la contaminación y la deforestación vinculadas a las actividades humanas.

Para Kinomé, desde hace casi 15 años, la comprensión del funcionamiento de los suelos y la promoción de soluciones para preservarlos están en el centro de sus diversas actividades

 

En el campo, Kinomé acompaña proyectos que protegen los suelos y permiten su regeneración. En el Togo, en la región de los Plateaux, donde se encuentran los últimos bosques húmedos montañosos del país, las cuencas hidrográficas están amenazadas por la agricultura de subsistencia y la explotación excesiva de la madera. Así pues, la deforestación conduce a una fuerte erosión y al empobrecimiento del suelo.

Foto en el Togo – Carretera

Las consecuencias son desastrosas para el ecosistema local, pero también para las personas que dependen de la calidad de su suelo. Las capas fértiles de suelo son arrastradas por el agua de escorrentía y terminan por sedimentar en los ríos. Los suelos cultivados en las laderas de las montañas se empobrecen. El agua se infiltra menos en las cuencas, así que las captaciones de agua en los pueblos de los alrededores se secan, el paisaje se convierte en sabana, y el suelo seco facilita los incendios de monte.

Por eso, la protección de los suelos de las cuencas hidrográficas es una preocupación central para la región togolesa. Sin embargo, esto no debe hacerse sin considerar a la población local que vive de sus cultivos de verduras, cacao y café. Es así que, en asociación con la Unidad Técnica del Café y del Cacao (UTCC), una institución pública de la región, Kinomé ha desarrollado un proyecto de reforestación adaptado específicamente a la situación regional: un programa que promueve la agroforestería.

 

Foto en el Togo – Agroforestería

La técnica de agroforestería consiste en combinar, en una misma parcela, cultivos agrícolas con la plantación de árboles, en este caso frutales. La plantación de árboles en los campos de cultivo de alimentos, café o cacao permite conservar el agua de lluvia y enriquecer el suelo, por ejemplo, mediante la fijación de nitrógeno. Con un objetivo de plantación de 20.000 árboles por año y la regeneración de 500 hectáreas de tierras degradadas por año, el proyecto tiene por objeto invertir la tendencia al empobrecimiento del suelo y a la alarmante deforestación de una gran parte de la región.

 

En el proyecto también participan los comités de lucha contra el fuego de las comunidades de la región que protegen sus tierras de los incendios forestales. Estos grupos de pobladores también administran viveros de árboles que más tarde se plantarán en agroforestería. Su participación es esencial para permitir la reforestación de las zonas consideradas en peligro y, en última instancia, para recuperar las tierras en las cuencas hidrográficas.

 

Photo en el Togo – Vivero

Agroforestería es una técnica que puede aplicarse a otras áreas donde hay deforestación y degradación de tierras fértiles. En el Senegal, en el valle de Djikoye, la tala de árboles para cultivos alimentarios está poniendo en peligro los recursos del suelo. Junto con su socio local SOPREEF, Kinomé participa en la gestión del territorio en las cuencas hidrográficas: combinando los cultivos agroforestales, la construcción de pequeños diques y la plantación de árboles a lo largo de las curvas de nivel -es decir, perpendicularmente a la pendiente-, el agua de escorrentía se frena para que el fértil limo permanezca en la superficie del suelo y las semillas plantadas puedan echar raíces.

 

Foto en Senegal

La lucha contra la deforestación, la mejora de las vidas locales y la adaptación al cambio climático requieren la preservación de los recursos del suelo del planeta. Un mejor conocimiento de su vulnerabilidad permitirá desarrollar soluciones innovadoras para estos retos. Ya sea en el Togo, el Senegal, el Congo-Brazzaville, donde Kinomé está trabajando con la Agencia Francesa de Desarrollo y el Banco Mundial para adaptar la agricultura local en las zonas de sabana, o en las zonas áridas del Perú, donde se utiliza la técnica de la regeneración natural asistida para revertir la desertificación de las tierras fértiles, es esencial poner la cuestión del suelo en el centro de la acción contra el cambio climático y manejar este recurso de manera sostenible para el futuro del planeta y de la humanidad.    

  

 

El proyecto en las cuencas hidrográficas del Togo cuenta con el apoyo del programa Plant and Protect de Oresys, de la Fondación Léa Nature, de Reforest’actionYuccalocInnospecJanod, A Tree for you, Fondation Gecina.